30 noviembre 2009

Lagun Aro 71 - 74 Blancos Rueda Valladolid


Cuando una pauta se repite, suele querer decir que existe un factor común en dichas situaciones. Cuando esa pauta se repite en temporadas distintas y el único elemento coincidente es el primer entrenador, parece evidente que alguna responsabilidad tendrá. Esta sentencia, que en principio y después de un resultado como el de ayer, puede parecer demoledora y muy negativa, tiene una lectura positiva. No olvidemos que con Laso, el Lagun Aro GBC mantuvo la categoría varias jornadas antes de la conclusión de la liga y que los jugadores dieron un paso al frente en los momentos decisivos de la temporada.
El Lagun Aro sigue teniendo el problema de la defensa al base rival. La apuesta por fichar a un jugador como Sergio Sánchez y el estilo defensivo que Laso propone castigan al equipo en esa faceta. Jugadores de las características de Chase (18 puntos en 18,5 posesiones –OER 0,973- y sobre todo la sensación de dominar el ritmo del partido) son una pesadilla. También sucede parecido cuando el equipo rival tiene un 5 fuerte y duro. En este caso Battle (12 puntos en 13 posesiones –OER 0,923-, 2 tapones y 8 faltas recibidas). Doblas y Miralles no tienen capacidad de por sí solos frenar a ese tipo de jugadores. Necesitan ayudas de compañeros. Si entonces el rival presenta un nivel de acierto en el tiro de 3 puntos del 45% (9/20) como ayer hizo el Blancos de Rueda, se empieza a completar el círculo. El último arco para cerrarlo es la cantidad de balones perdidos que fuerza al rival. La defensa (Fisac es sobre todo un estratega defensivo) , cuando rinde, tiene la característica de insuflar confianza al equipo. No es extraño que un equipo juegue mejor en ataque cuando su defensa funciona bien. Aquí es donde entra y se entiende la cita de Chuck Daily “El ataque puede ganar un partido, la defensa gana títulos”. El de ayer fue un partido de defensas (el OER del GBC fue de 0,861 y el del Blancos de Rueda del 0,865) y en ese caldo Fisac nada muy bien y Laso tiende a atragantarse.
De partidos como el de ayer, la estadística suele ser algo que se obvia. No se definen las causas de la victoria o derrota por lo que a priori dicen los números. Sin embargo, una lectura algo más calmada de esos guarismos refrendan con datos esas sensaciones. Que lo de ayer fue más actitud que estrategia; más voluntad que táctica; más corazón que muñeca… Sí, claro. Pero también hay otra estrategia (la de la gestión de grupos), otra táctica (la de plantear soluciones ofensivas y defensivas para el partido en cuestión) y otras muñecas (la de quienes buscan el balón en los momentos calientes y la de los que hay que calentar para que busquen el balón).
De nuevo asistimos a un alarde (estéril esta ocasión) por parte de Andy Panko. Esperemos que no se apague su luz. No es fácil mantener ese nivel y ni el bueno de Panko está exento de sufrir bajones durante la temporada. Siempre es mejor apoyarse en el colectivo y no en las individualidades.


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29 noviembre 2009

Índices de eficiciencia (OER y DER)


La estadística habitual del baloncesto se queda algo coja cuando se pretende analizar qué es lo que ha sucedido en un partido. La valoración que se usa en la liga ACB es un dato que aporta cierto valor, pero se percibe que falla en el aspecto fundamental: Definir quien gana y porqué. Se limita a contabilizar los datos (puntos, rebotes, asistencias faltas, tapones...) y al final suma las positivas restando las negativas. Lo habitual es aceptar ese índice (el de la valoración ACB) como el válido para aseverar si un equipo o jugador ha hecho un buen partido, es regular, etc. El problema es que el sumatorio de datos estadísticos no tiene en cuenta ni cuando se producen esos datos ni como (resultado, compañeros que están en pista, rivales que están en pista..). Tampoco la eficiencia de quien los genera.

Utilizando las estadísticas que ofrece la ACB no es posible interpretar el cuando y el como, pero sí podemos calcular la eficiencia ofensiva y defensiva de un equipo. Dichos índices se denominan OER (Ofensive Efficiency Ratio -Índice de Eficiencia Ofensiva-)y el DER (Defensive Efficiency Ratio -Índice de Eficiencia Defensiva-) y para hallarlos basta con aplicar una simple división: Puntos entre Posesiones.

OER=Pts/[T2I+T3I+(T1I/2)+BP](*)
DER=Pts/[T2I+T3I+(T1I/2)+BP] < Del equipo rival.

Con estas dos sencillas fórmulas, aplicadas a la estadística general, podemos aportar más luz y llegar a entender algunas claves que se dan en lo partidos. En este sentido es definitorio la diferencia entre ambas (OER-DER). Por ejemplo, es posible que en un partido un equipo con una valoración ACB mayor que el rival pierda. Nunca un equipo con un DER superior al OER perderá el partido. Estos índices dan mucho valor a las posesiones que disfruta cada equipo y podemos ver cómo las obtiene. También podemos ver la incidencia de los porcentajes de tiro en el resultado.

Además, con la estadística general podemos calcular el OER de cada uno de los jugadores. No así el DER porque no se puede saber quién ha defendido al jugador en cuestión, si la defensa rival ha sido zonal en algún momento, o si se han hecho dobles defensas, ayudas, etc. De todos modos, conocer el OER de un jugador es un dato que de por sí suele aportar mucho valor.

Existen muchos índices más (Ratio Asistencias/Balones perdidos; Ratio Puntos/asistencias...), pero estos dos son genéricos y aplicables a todos los equipos y jugadores. Es por ello que yo los utilizo siempre cuando pretendo interpretar un partido y las causas de su desenlace. Toda estadística y todo índice que se genere sirven para interpretar los partidos. Nunca son definitorias, pero siempre ayudan. La interpretación corre por parte de la persona que lee dichas estadísticas.

(*)Pts=Puntos anotados; T2I=Tiros de 2 Intentados; T3I=Tiros de 3 Intentados; T1I=Tiros de 1 Intentados; BP=Balones Perdidos.


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20 noviembre 2009

Lagun Aro 76 - 70 Gran Canaria 2014

Cuando los 3 magníficos funcionan, las cosas positivas suceden.

La victoria del Lagun Aro se cimentó en la aportación y presencia en cancha de los tres magníficos (Panko, Barbour e Ignerski. 11, 16 y 17 posesiones -que suman 44- sobre un total de 87 del equipo). Cuando ellos están y aportan, es fácil que los otros 2 miembros del quinteto también encuentren sus momentos.
El partido se empezó a ganar desde el comienzo y aunque esto parezca una perogrullada (que lo es), es cierto. Desde el comienzo, cimentado en el planteamiento de Laso de poner a Barbour sobre Carroll, que propició el colapso del ataque canario y claras situaciones de ataque en contraataque o transición. Ahí el Lagun Aro juega a placer y sus jugones se recrean. Ignerski aprovechaba las asistencias de sus compañeros para hacer 8 puntos en sus 3 primeras posesiones. Después fue Barbour quien tomó el testigo con sus ya clásicas penetraciones. Pedro Martínez, impotente, cambiaba jugadores y solicitaba tiempos muertos. Su equipo funcionó algo mejor cuando Fisher sustituyó a Carroll, a quien Barbour secó y anuló, y sobre todo con la dirección de Bellas (8 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias, 5 recuperaciones y un OER de 1,143: el mejor de su equipo).
Lagun Aro se mostraba intratable, pero sus mejores hombres acumulaban cansancio. Gran Canaria entendió que sus posibilidades pasaban por elevar su exigencia defensiva y subieron líneas. Los donostiarras en el 2º cuarto comenzaron sus rotaciones que fueron hechas todas de golpe. Bellas y los dos contra uno en las esquinas del medio campo ahogaron al joven Rai López que, impotente, no recibió la ayuda de su entrenador en forma de sustitución. El equipo sin los tres magníficos en pista sufre. Se convierte en un equipo plano, sin capacidad de desequilibrio. Parece que esos minutos son los que se "regalan" para así tener frescos a los jugadores clave en los finales de los partidos. Así, con una mayor actividad defensiva canaria y cierta inoperancia ofensiva local, se llegó al descanso con 2 puntos de ventaja para el Lagun Aro, que había conseguido una máxima diferencia de 18 puntos.
La segunda parte el partido fue un toma y daca. Ambos equipos habían encontrado sus argumentos y ambos trataron de imponerlos. En esta segunda parte ya no hubo experimentos en forma de rotaciones extrañas. Además, como decía al comienzo, con la presencia de en pista de los tres magníficos (o al menos 2 de ellos), los otros jugadores en pista encontraron momentos para sacar lo mejor de sí. En la segunda parte, Doblas (10 rebotes, 12 puntos, 6 faltas recibidas y un OER de 1,263) encontró su sitio. Cuando los partidos se ponen broncos y tiene oponentes de características similares (Savané) se crece. Aprovechó las asistencias de sus compañeros para anotar con facilidad y al ver que su lucha tenía éxito, se creció y confió en sus posibilidades para dominar ambos tableros. Claro, cuando Panko atrapa 10 rebotes defensivos (además de anotar 14 puntos con un OER de 1,273), es más fácil para Doblas cerrar a su par. López no volvió a salir. El de ayer no era su partido y fue Úriz quien combinó con Sánchez en la dirección del equipo. Al final del partido el Lagun Aro llegó más entero. Los últimos 5 minutos los jugaron sus 5 jugadores titulares cada uno de ellos aportando lo mejor de sí mismos. Sólo en el último minuto entró Detrick, que hizo un correcto trabajo ayer, para defender a Bellas y subir el balón en ataque.
Fue un partido de intensidad y de defensa (OER del Lagun Aro 0,874 y del Gran Canaria 0,833). Si en estos partidos aseguras el rebote defensivo (35 R. defensivos por 8 R. ofensivos del Gran Canaria) y consigues porcentajes como los que el Lagun Aro tuvo (51% en tiros de 2, 50% en tiros de 3 y 59% en tiros libres), pese a perder 23 balones (por 11 del Gran Canaria), la lógica dice que debes ganar.
En el debe la inseguridad del equipo cuando se les presiona. Las 23 pérdidas son la estadística y el refrendo de la ansiedad que sufren cuando les sucede que el contrario sube líneas en defensa. Esto les obliga a redoblar esfuerzos en otros apartados para paliar esta deficiencia. No es habitual llegar a un 50% de acierto en el tiro de 3 puntos. Tampoco lo es que el contrario lance 16 tiros de campo y pierda. Qué decir de ser capaz de capturar 13 rebotes más. La lectura positiva de estos datos es que el equipo lo ha hecho, sí. Claro que como digo, no es fácil y requiere de mucho esfuerzo y si se pueden ganar partidos haciendo esfuerzos extra, pero sería mucho mejor bajar esa alarmante cantidad de balones perdidos y también equilibrar algo más las rotaciones para no sufrir bajones tan grandes. Contra Gran Canaria se gozaba de una cómoda ventaja de 18 puntos. Contra Valencia no fue así y no se pudo remontar.

Del Gran Canaria decir que la dependencia de su tirador Carroll (17 posesiones y 17 puntos) marca demasiado su juego. También la poca aportación de su pivot estrella McDonald. Un jugador de sus características físicas, si mentalmente es fuerte, es de los que amarga la existencia al Lagun Aro. Por suerte para los donostiarras, no tuvo su día.


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